Maltrato
infantil
Se denomina maltrato infantil
o abuso infantil a cualquier
acción (física, sexual o emocional) u omisión no accidental en el trato hacia
un menor, por parte de sus padres o cuidadores, que le ocasiona daño físico o
psicológico y que amenaza su desarrollo tanto físico como psicológico Se distinguen seis tipos
básicos de maltrato infantil
- el abuso físico,
- el abuso sexual,
- el maltrato emocional,
- el abandono físico,
- el abandono emocional,
- maltrato institucional
La
definición de «maltrato» debe, además, tomar en cuenta, al menos, tres
criterios: en primer lugar, la consideración de una acción u omisión como
«maltrato» depende, en muchos casos, de la edad del niño; en segundo lugar, la
situación pisco-fisiológica del menor puede condicionar las consecuencias de la
acción u omisión ejercidas sobre él, lo que puede conllevar una relativización
de su consideración como maltrato; y, en tercer lugar, hay que tener también en
cuenta que no necesariamente todos los actos de maltrato tienen por qué dejar
secuelas inmediatas y visibles en el menor; esto es especialmente relevante por
cuanto las consecuencias importantes de los casos de maltrato infantil no
suelen ser las físicas, sino las que afectan al desarrollo del menor a medio y
largo plazo. El abuso infantil ha sido un conflicto que ha persistido desde los
pueblos y civilizaciones de la antigüedad donde utilizaban a los niños para
realizar sacrificios y rituales. Sin embargo, según este texto, no hace tanto
tiempo que la sociedad obtuvo control sobre el abuso en los menores de edad. En
los Estados Unidos se creó una organización la cual, se dedicó ayudar a niños
desamparados y la misma fue conocida como “Chile Befare Molemente” (Movimiento
Bienestar de la Infancia). Además surgieron otras organizaciones contra el
maltrato infantil tal como la Sociedad Neoyorquina para la Reforma de los
Delincuentes Juveniles en 1825, cuyos propósitos fue ayudar a niños maltratados
y abandonados por sus padres o familiares. Años más tarde se fundó en el estado
de Nueva York la “Soviet flor Prevención of Cruelita of Chirlen” la cual,
surgió como fuente de inspiración para desarrollar otras organizaciones contra
el abuso infantil en los Estados Unidos y Europa. Aunque, según el texto, en
1874 fue la primera vez que se ganó un caso referido al abuso o maltrato de
infantil cuando una menor de nueve años nativa del estado de Nueva York fue
sometida a abuso físico. Una trabajadora de caridad ayudó a la criatura y la
misma se acudió a la Sociedad Americana para la Prevención de crueldad de los
animales donde la trabajadora, encargada del caso de la menor expresó lo
siguiente: “la menor merecía tanta protección como a un perro común” y con
estos testimonios pudieron ganar el caso.5 Con todo, se considera que, en
general, los criterios para calibrar una determinada situación como «maltrato»
deben fundamentarse en las consecuencias en el menor, tanto en los daños
producidos como en las necesidades no atendidas de este. Este se define como
los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye
todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención,
negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar
daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño.
AGRESIVIDAD INFANTIL
La palabra agresividad viene del latín "agredí" que significa "atacar". Implica que alguien está decidido a imponer su voluntad a otra persona u objeto incluso si ello significa que las consecuencias podrían causar daños físico o psíquico (Parece, 1995). Bus (1961), define a la agresividad como una respuesta consistente en proporcionar un estímulo nocivo a otro organismo. Bandura (1973) dice que es una conducta perjudicial y destructiva que socialmente es definida como agresiva. Patterson (1977) dice que la agresión es "un evento aversivo dispensando a las conductas de otra persona". Utiliza el término "coerción" para referirse al proceso por el que estos eventos aversivos controlan los intercambios diádicos. Para Dólar, Miller, More y Ser (1939) es una conducta cuyo objetivo es dañar a una persona o aun objeto. Revisando las diferentes definiciones podemos concluir que la agresividad es cualquier forma de conducta que pretende causar daño físico o psicológico a alguien u objeto, ya sea este animado o inanimado La agresividad infantil constituye una de las principales quejas de padres y educadores respecto de los niños, dándose con frecuencia. A menudo nos enfrentamos a niños agresivos, manipuladores o rebeldes pero no sabemos muy bien cómo debemos actuar con ellos o cómo podemos incidir en su conducta para llegar a cambiarla Pero sin duda, uno de los principales problemas presentados por la agresividad infantil es el de su elevada correlación con trastornos equivalentes a adultos, especialmente relacionados con la conducta antisocial. Un comportamiento excesivamente agresivo en la infancia predice no solo la manifestación de agresividad durante la adolescencia y la edad adulta, sino la existencia de una mayor probabilidad de fracaso académico y de la existencia de otras patologías psicológicas durante la edad adulta, debido fundamentalmente a las dificultades que estos niños encuentran en socializarse y adaptarse a su propio ambiente. Estas razones justifican sobradamente la importancia de realizar esta monografía, la cual consta de seis capítulos. El primero abarca la definición de la agresividad infantil como también de la conducta agresiva. En segundo se refiere sobre la clasificación del comportamiento agresivo. El tercer se menciona las teorías sobre el comportamiento agresivo y en el cuarto sobre factores influyentes en la conducta agresiva. El quinto capítulo trata sobre el tratamiento del comportamiento agresivo, el sexto abarca la prevención de comportamientos agresivos en los niños y por último el séptimo sobre las investigaciones sobre agresividad infantil.
Para
el abuso infantil

